jueves 28 de agosto de 2008

Como el Castillo del Terror, pero más real

Los estadounidenses no tienen límites. Ahora llevaron las torturas made in Guantánamo al parque de diversiones de Coney Island. Gracias al ingenio (?) del artista Steve Powers, la nueva atracción es una simulación de las técnicas de confesión que el presidente Bush avala.
El show dura 15 segundos y cuesta un dólar. Cuando los visitantes se acercan a la celda y pagan, un robot vestido de verdugo vierte agua sobre otro, disfrazado con el traje naranja de los prisioneros, que se encuentra boca abajo y gime por el "sufrimiento". El procedimiento está explicado en un cartel, escrito en inglés, árabe y francés. Esta diversión le permitió a su creador recaudar 140 dólares sólo el primer día.
Algunos ven en esto una manera irónica de protestar contra las torturas. De hecho, el mismo Powers participó de una protesta con defensores de DD.HH., sólo que esa vez simuló con seres humanos reales. Un visitante de la feria pedía, precisamente, que lo hagan con gente de verdad, para causar mayor impacto.
A mi me da un no se qué...


El País